Guía · 4 min de lectura
Empezar con los mandalas
No hace falta saber dibujar para colorear un mandala. Basta con un dibujo adecuado, unos cuantos colores y un poco de paciencia. Así se empieza con buen pie.
Elegir un primer dibujo
Empieza por un mandala «fácil»: pocas zonas, de buen tamaño. Lo terminarás en una sesión, y eso es lo que da ganas de seguir. Los mandalas detallados, con cientos de zonas, quedan para más adelante, en varias veces.
El material, en papel
- Lápices de colores blandos, fáciles de superponer.
- Rotuladores de punta fina para las zonas pequeñas, sobre un papel lo bastante grueso para que no traspase.
- Un sacapuntas y una goma, para arreglar algún desborde.
En qué orden colorear
Del centro hacia fuera, anillo a anillo, o al revés: lo importante es mantener un orden para ver cómo se construye el mandala. Colorea primero las zonas grandes de un anillo y luego las pequeñas.
Encontrar tu ritmo
Diez minutos bastan. Mejor un poco cada día que una sesión larga de vez en cuando. En el móvil, el dibujo se guarda con cada toque: retomas justo donde lo dejaste.


