Cómo elegir los colores de un mandala
Un mandala bonito depende menos del número de colores que de su equilibrio. Aquí tienes un método sencillo para componer una paleta que calme la vista en lugar de cansarla.

Empezar por el centro
El centro es lo primero que atrae la mirada. Dale tu color más luminoso o más vivo y avanza anillo a anillo hacia fuera. Si cada anillo comparte un color con el de al lado, el conjunto queda unido.
Tres colores para empezar
Un color dominante para las zonas grandes, un segundo para las medianas y un tercero, más vivo, reservado a los pequeños detalles. Las versiones claras y oscuras de un mismo tono completan sin recargar.
Jugar con la simetría
Repetir el mismo color en todos los pétalos de un anillo da calma. Alternar dos colores de un pétalo a otro da movimiento. Las dos cosas funcionan: elige según tu estado de ánimo.
Dejar respirar
Dejar algunas zonas en blanco no es un olvido. El blanco del papel hace resaltar los colores vecinos, sobre todo alrededor del centro.


